lunes, 14 de julio de 2014

Edil Edilberto De Oliveira

“Me pareció interesante esta noche plantear un tema que han estado en los medios de prensa que acá muchas veces lo hemos tratado y dice: las abejas desaparecen: por qué hay que preocuparse. La caída en el número de insectos polinizadores y colmenas es un fenómeno que preocupa en la actualidad. Incluso, Barack Obama, presidente de Estados Unidos, firmó un memorando para impulsar un plan de prevención y protección. Uruguay no escapa a esta realidad. Gabriel Rodríguez, vicepresidente de la Sociedad Apícola Uruguaya, contó a El Espectador cuál es la situación actual en el rubro. “Estamos igual o peor que en otros países”, comentó Rodríguez, consultado sobre la persistencia de los insectos polinizadores en Uruguay. “Acá se siguen aprobando productos que, en otros países, están fuera de circulación hace rato”, adujo. Esos productos son perjudiciales para las abejas y dañinos para el medio ambiente y el ser humano. “Si bien los productores necesitan algún agroquímico para combatir las plagas, Uruguay está usando agroquímicos que no son los correctos”, explicó. En contrapartida, comentó que hay otros fertilizantes en el mercado que podrían ser utilizados.Según indicó el vicepresidente de la Sociedad Apícola Uruguaya, los apicultores del país “tenemos que pelear contra un costo de producción que es enorme: la mortandad del 25 por ciento anual de nuestras colmenas”, es un problema que realmente preocupa.Sin lugar a dudas, estimó Rodríguez, la apicultura se ve amenazada por un medio ambiente deteriorado. Ese es el caso de los polinizadores naturales: “Prácticamente ya no los veo”. “Cada vez se ven menos”, enfatizó.  “A la abeja no se le da mucha pelota (…) no sólo como insecto polinizador, tampoco como una actividad redituable; estoy convencido de que el Ministerio no le da bola a la apicultura”, sentenció.En lo que se refiere al precio de la miel, Rodríguez evaluó que, en función de los estándares internacionales, la apicultura es una actividad muy rentable. No obstante, “el problema es la producción; el resultado final no es solo el precio de la miel, es el precio por lo que (el productor) saca”.La solución: “Necesitamos un medio ambiente sano para las abejas”, exhortó. Con respecto a esto, aquí en la Junta Departamental la Comisión de Ganadería sacó un proyecto que era muy interesante, en la cual, se estudiaron las situacionesde dichos insectos, otros países como España, Argentina y aquí en el Uruguay, para proteger la apicultura que obviamente hay muchísimas familias que viven de esto o es parte del tema de la apicultura como complemento para que les quede por supuesto alguna rentabilidad. Es un tema que realmente preocupa, sin embargo, si bien hay un decreto que generalmente no hubo la posibilidad de tener los elementos para controlar, se pedía de que cada vez que se fuera hacer un tratamiento de insecticida o glifosato había que avisar a los apicultores o avisar a la policía, pero no se lleva a la práctica, ya que es un tema muy importante. Por lo tanto, que estas palabras pasen al Ministerio de Agricultura y Pesca o al propio Presidente de la República para ver si se toma alguna medida a nivel nacional, que proteja a estas familias y no solamente a las familias sino proteger a estos insectos que están desapareciendo como polinizadores en todos los aspectos”.-


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